El heloma o hiperqueratosis, vulgarmente denominada como callo o dureza, es una zona de la piel en la que se produce una acumulación de queratina, correspondiente a la compactación de células muertas de la epidermis en respuesta a un estímulo que suele ser el roce-fricción o exceso de presión.

Es un mecanismo de defensa de la piel, que suele asociarse a mal apoyo de los pies, por alteración en la estructura y/o función del pie, provocando que determinadas zonas del pie se vean sometidas a un mayor peso del que deberían. La piel, ante esta agresión, se defiende formando callo.

En otros casos, están relacionadas con el roce excesivo del calzado (sobre todo en los dedos) o con la presión de dos estructuras óseas sobre la piel que las separa (como ocurre con los callos interdigitales).

Una vez retirada la hiperqueratosis mediante la quiropodia, la piel queda completamente sana, pero el factor etiológico, que es el funcionamiento anormal del pie, sigue estando presente, por lo que el problema vuelve a aparecer pasado un tiempo. Por esta razón, el tratamiento debe encaminarse no sólo a eliminar manualmente estas durezas, sino a buscar el mecanismo etiológico que las origina y compensarlo, generalmente mediante uso de calzado correcto o si el caso lo requiere, mediante unos soportes plantares (plantillas) confeccionados a medida por parte del podólogo.